- Título: Reconexión
- Autor: Neal Shusterman
- Género: Distopía juvenil
- Año de publicación: 2013
- Editorial: Anaya
- Saga: 2/4
- Nº de páginas: 488
Sinopsis
Gracias a Connor, Lev y Risa, y a las repercusiones de su revuelta en la Cosechadora de Happy Jack, la población ya no puede seguir mirando para otro lado. Tal vez la desconexión sirva para librar a la sociedad de jóvenes problemáticos y, al mismo tiempo, para surtirla de órganos muy necesarios para los trasplantes, pero su inmoralidad ha saltado por fin a la palestra. Connor no da abasto dirigiendo el Cementerio, un refugio para los ASP, chicos que, como él, han huido de la desconexión. Risa, paralizada de cintura para abajo como consecuencia del atentado en la Cosechadora, teme resultar más una carga que una ayuda para él. Y Lev se ve envuelto en un movimiento clandestino que pretende rescatar diezmos, y en el cual se le venera como si fuera un dios. Uno de ellos será traicionado. Otro se escapará. Y el tercero se encontrará con el misterioso Cam, alguien que no existe, y hará un sorprendente descubrimiento sobre lo que se esconde detrás de la desconexión.
Opinión personal
Tras la emoción con la que termina Desconexión, releerse Reconexión ha sido equivalente a un abrir y cerrar de ojos.
La historia evoluciona a grandes zancadas. Los sucesos me resultan bastante más intensos en este libro. Todo te hace sentir el doble, ya sea la alegría, le impotencia, la tristeza o la ira. Quizás se deba a que cuando empiezas el segundo tomo, ya has desarrollado una gran empatía hacia los protagonistas.
A lo largo de este volumen, se comprende lo fundamental que es la publicidad en un mundo tan corrupto. Se visualiza a la perfección cómo los ciudadanos son bombardeados con anuncios que transmiten un mensaje muy concreto. En general, este ejemplar muestra mucho mejor las injusticias que ocurren desde dentro del sistema que engloba la desconexión. Mientras que el primero se centró más en la vida de los protagonistas y en cómo se fueron introduciendo en el núcleo dicho sistema.
Respecto a los personajes, hay una notable evolución entre el primer y el segundo libro. La supervivencia te hace madurar rápido. Risa se ve obligada a tragar y a callar, es la imagen clara de la furia. Connor ya es todo un adulto preparado, o eso quiere aparentar, pero su cansancio y traje militar holgado lo delatan. Y Lev, trata de asumir que continúa siendo un adolescente, y está muy lejos de ser un deidad. Por otro lado, los personajes secundarios dejan mucho que desear en comparación con los del primer libro. Éstos son más pobres, estereotipados y recuerdan más a adolescentes perdidos. Aunque Cam va cogiendo protagonismo, y finalmente se le coge cariño.
La novela, como era de esperar, no tiene taras en la coherencia. A pesar de que la traducción falla en bastantes aspectos, la narrativa sigue siendo un gustazo en cuanto a ligereza y ambientación.
Por ahora, sigue siendo una saga que recomiendo.