
¡Hola! Hacía tiempo que había pensado en escribir un post sobre cómo fue mi proceso de publicación, ¡y a aquí está! Espero que os ayude o que, al menos, os entretenga.
Para quien no lo sepa, este año he publicado mi primera novela, «Más allá de uno mismo». Desde que lo anuncié, alguna que otra persona me ha preguntado cómo he llegado a publicar un libro, ya sea porque también les gustaría conseguirlo o por pura curiosidad. Me encanta que me hagáis preguntas sobre escritura, mi libro, mi experiencia y etcétera, porque realmente siento que estoy haciendo algo importante. Y me alegra ver a gente de mi edad interesada en el proceso. Es conmovedor saber que puedo ser algún tipo de referencia para que no os desaniméis, pensando que esto es un mundo para gente mucho más mayor, porque no creo que sea así.
No olvidéis que lo que vengo a contar es mi experiencia. Eso significa que aquí no se encuentra la verdad absoluta, si acaso la hay. De todos modos, creo que os puedo aportar alguna que otra cosa. De hecho, es un tema un poco desconocido: ¿cómo pasa ese papeleo de tu escritorio, al que tanto cariño le tienes, a estar a la venta, a mano de los lectores? ¿en qué momento dejó el libro que estás leyendo ahora de ser tan solo un montón de documentos con nombres raros, a un ejemplar con portada y precio?
En resumidas cuentas, podría decirse que el proceso de publicación comienza cuando tú decides que tienes por fin el “texto definitivo” y que es la hora de que vea la luz. Entonces, se abren tres posibles caminos:
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Publicación tradicional. Una editorial te publica.
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Autopublicación. Te publicas tú mismo.
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A través de concursos
Por supuesto, existen estos tres caminos pero las variantes hacen que no sean caminos fijos. Cada escritor tiene su propia experiencia y peculiaridades. Por ejemplo, ahora veréis como yo comencé por un camino y terminé en otro. Como breve paréntesis, no es obligatorio anclarse en un camino fijo si no quieres. Es decir, que tu primera obra sea publicada por una editorial, no significa que la segunda no la puedas autopublicar. A lo mejor has autopublicado 25 libros y el número 26 decides hacerlo de manera tradicional. Pero eso es otra tema del que hablar.
¿Cómo lo hice yo? En un principio, empecé a intentarlo a través de un concurso y finalmente tuve la suerte de ser publicada por una editorial. ¿Y qué significa esto de «a través de los concursos»? Ciertos concursos literarios, sobre todo aquellos que han alcanzado cierta relevancia, ofrecen como premio el hecho de ser publicados. Los pequeños normalmente te publican en su página de Facebook, en una revista local (online o físicas) o en una pequeña editorial, lo cual también es para sentirse orgulloso y agradecido. También un premio económico, normalmente 50€ para que gastes en libros. Los concursos medianos ofrecen las mismas opciones pero con la garantía de llegar a mayor público (su página web, su revista a nivel nacional o en una editorial conocida), además de un premio económico. Y los concursos tochos ya son aquellos como el premio Planeta, lo cual implica una editorial muy reconocida para ser publicado y una gran recompensa monetaria.
El concurso que yo elegí fue uno cuyo premio implicaba ser publicado por SM y 6.000€. Yo conocía este concurso desde 2014, cuando participé por primera vez. Y no fue hasta 2017 que decidí intentarlo de nuevo. La idea de mi libro era vaga en aquel entonces, quizás fuera nada más que una conversación ambigua con una confidente. Pero cuando decidí participar en este concurso, supe que aquella idea era la correcta, incluso teniendo otras muchísimo más desarrolladas. Sabía que era la correcta porque para los concursos hay que ser un poco pícaro. Como consejo: elige el concurso en base a los antiguos ganadores. Los concursos suelen tender a determinadas temáticas. Si ves que en un concurso que te interesa por el premio, solo ganan novelas históricas y lo tuyo son las novelas fantásticas; lo siento, pero ese no es tu concurso. Y aunque suene delicioso el premio, tienes menos posibilidades ya que tu estilo no concordará con el de los jueces. Y peor, ¿por qué vas a elegir escribir algo que no te gusta? No te fuerces jamás a escribir algo con lo que no disfrutas con tal de tener más posibilidades de ganar. Hay miles de concursos y alguno será el tuyo. Poesía, novelas, micro-relatos, teatro… Puedes encontrar de todo.
Este concurso en el que participé fue el Jordi sierra i Safra. En él, suelen ganar obras donde el factor psicológico es realmente importante, además de historias sobre superación. Aquello era lo mío. Así que, incluso antes de que salieran las bases, yo ya estaba escribiendo. Empecé en enero de 2017 y debía entregar el texto definitivo los primeros días de septiembre del mismo año. Para quien haya escrito alguna vez una obra o sepa sobre el tema comprende que eso es, en pocas palabras, una puta locura. Los libros tienen un proceso lento de planificación, organización, desarrollo y revisión. Parecía misión imposible, pero me lancé a la piscina. La planificación fue verdaderamente escueta y el período de escritura intenso. Mis familiares me recuerdan ese verano como una Claudia pegada a un ordenador, incluso durante los viajes. Para mediados de agosto, la obra estaba terminada. Solo quedó revisarla mil veces hasta altas horas de la mañana. Y fue entregada por correo tradicional el último día permitido. Una auténtica carrera a contra reloj.
Los resultados salieron en febrero de 2018. No gané. No me publicarían. Au
n así, yo estaba pletórica. Había quedado como una de las cuartas finalistas del concurso. Para mí, era suficiente para sentirme orgullosa. Incluso si terminaba última, tenía una obra preciosa terminada en menos de un año. Yo me había retado a mí misma y lo había conseguido. Con esto os apoyo a que vuestro objetivo final no sea ganar, sino crecer. Porque yo crecí mucho como escritora y como persona. Conocí lo que es el esfuerzo en la escritura. Si el punto final implica satisfacción y crecimiento, ya habéis ganado.
Ahora debemos ir a otra parte de mi vida para entender cómo salté de la publicación mediante concursos a la tradicional. Hasta ahora, ya sabéis por qué no fue por concurso: no gané. Pero debo hablar sobre el taller de escritura para entender cómo publiqué. Yo he asistido al mismo taller de escritura desde 2015 hasta el año pasado. Es un proceso de aprendizaje que algunos eligen y otros no. A mí me encanta. Me parece una manera fácil de aprender, porque tienes un profesor; rápida, porque los compañeros y profesor te indican los errores y las mejorías. Y sobre todo, satisfactoria. No hay nada como compartir una pasión con personas igual de apasionadas. Además, es una manera sencilla de conocer gente del oficio.
Este taller se impartía en una librería de Málaga, dónde también habita una editorial. Las profesores y la editorial estaban conectados de alguna manera u otra. Como es obvio, mi profesor observó el crecimiento de mi obra para el concurso. Y cuando supo que quedé cuarta finalista, habló con la editorial. Aquel trabajo que yo había realizado merecía la pena para ser publicada. La editorial aceptó y firmé el contrato. Llegó el momento de que mi novela pasara por una correctora y por maquetación. Finalmente, fue publicado en enero de 2019, en la editorial Ediciones del Genal. Después llegaron las presentaciones y firmas. Otra parte igual e incluso más reconfortante.
Este fue mi proceso de publicación. Yo os recomiendo que intentéis los concursos. Al fin y al cabo, son un reto y un ejercicio para practicarlo, ya sea con relatos, poemas o novelas. Os dejo en este link una página web donde podéis encontrar un listado de concursos literarios para todos los gustos, tanto a nivel nacional como internacional.
Por otro lado, el camino de la publicación tradicional implica terminar un proyecto y contactar con diversas editoriales, para que valoren si tu idea se ajusta a las pautas de la editorial. Es similar a lo que comentaba sobre los concursos, cada una tiene sus preferencias a la hora de decidir qué publica, por lo que os aconsejo que conozcáis el género de vuestra obra y a los que se ajustan las distintas editoriales. También os recomiendo que si no sois personas con un recorrido literario detrás ni mucha influencia a nivel social, os decantéis por editoriales pequeñas o medianas. Suelen estar más abiertas a publicar a escritores noveles.
Sobre el camino de autopublicación, no os puedo hablar, ya que no lo he vivido en mi piel. Pero cada vez más personas se están atreviendo con este método y hay grandes escritores que lo usan. Podéis evaluar qué método es el más adecuado para vosotros y vuestro escrito.
En definitiva, todo se resume en que el proceso de publicación es un recorrido complejo, repleto de variantes y oportunidades, a la par que reconfortante. Yo os animo a que no os rindáis a la primera ni a la decimocuarta. Y no tengáis miedo en contactar conmigo para cualquier otra duda.
Hasta pronto,
Claudia G.